Cuántas veces nos habremos encontrado solos, en decisiones, en momentos de la vida. Cuántos momentos en los que hemos sentido un vacío. Sin embargo, son momentos de máxima austeridad, y de fortaleza. Hay que seguir, aún con vacío, hay con continuar, aún cuando se desea ayuda. Y siguiendo, continuando, incluso en la soledad, abandonamos lo que no es necesario en nosotros mismos, y poco a poco, paso a paso, ganamos fortaleza.
Dedicado a cuantos sientan ese vacío. Cuando ya no sintáis ese vacío, mirad atrás, y os veréis a vosotros mismos, luchando por la Vida.
Ven, déjate las prisas, sentémonos un rato. Ven, olvida el correr del mundo, saboreemos el instante. Ven, deja la racionalidad, abraza el sabor de una conversación relajada. Ven, deja tus preocupaciones al viento, rebrota de ti mismo. Ven, dejemos lugar a lo humano, … se tú mismo de nuevo.
Muchas veces, más de las que nos damos cuenta, seguimos a la propia naturaleza. Como en el subir, el buscar el más arriba. También hay más simetrías aquí de las que aparentan: las dos son por la Vida.
No puedo evitar pensar en la esperanza. Sin duda se trata de un deseo de luz, o de búsqueda de luz. Y, … precisamente luz, por necesitarla. Especialmente en tiempos de oscuridad, por el motivo que sea. ¿Necesitamos la oscuridad, para que aparezca la esperanza y búsqueda de luz? ¿Será esta la razón por la que existe el sufrimiento? O, … ¿no habrá otras fuentes para la esperanza? Seguro que se te ocurren unas pocas. ¿A que sí?
Es sorprendente la naturaleza. Pero todavía más lo que es a veces nuestra interacción con ella, y muy especialmente en momentos cotidianas, y en los de mayor sencillez. ¿Quién no ha soplado un diente de león, y ha visto cómo se esparce en el aire? Estoy seguro de que a muchos nos ha maravillado esto de pequeños (y quizá no tan pequeños).
Estas pequeñas maravillas o magia de la naturaleza, siempre despierta una gran curiosidad en nosotros, por el mundo en que vivimos, por la Creación, por la Naturaleza.
Dedico esta foto a todos aquellos que viven de investigar y buscar de forma sana y con humilde sencillez, este precioso planeta donde vivimos.
Es fácil, que en una peregrinación haya tantas similitudes con la vida misma. Se va, paso a paso, caminando, coincidiendo con gente que entra en tu camino, gente que sale, gente que deja profundos recuerdos, vivencias de todo tipo, día tras día. Aparecen también ampollas y dificultades para andar, así como la lucha por seguir, por permanecer en el camino. Y la alegría y gratitud de seguir en él. Siempre hay algo que va tirando del peregrino, y que hace que se siga adelante, caminando hacia la meta, la plenitud. Igual en la vida misma.
Después de unos cuantos días caminando, el peregrino comienza a saber qué es necesario y qué no, que es simplemente peso extra, y qué debe venirse con él al lo largo del Camino. Y comienza a saber cómo caminar, como viajar: lo suficientemente ligero y lo suficientemente bien. Esto tiene un claro eco en otros aspectos del ser humano, como la mente, … y el alma.
Es sorprendente cómo hasta la arquitectura a lo largo de esta peregrinación coincide con los sentimientos de peregrinos, incluso desde hace tantos siglos, hasta nuestros días.
¿Y qué pueden hacer dos amigos, que se han conocido indirectamente gracias a Flickr? Claramente, hablar sobre fotografía, y el bonito hobby y pasión que es, inmortalizando cada momento que tiene un significado para cada uno. Esta fotografía, hecha por los dos, es el resultado de esa conversación. Cambiamos algo clásico en algo que nos gustaba.
Aún clásico, y aún distinto. Como la amistad: siempre ahí, y siempre diferente.
Uno siempre tiene sus limitaciones y flaquezas, así como virtudes y aciertos. Estos últimos nos permiten avanzar, caminando y en la vida. Pero no son los que marcan los límites. Lo que sí nos frena son las otras: nuestras propias limitaciones. Es aquí donde el apoyo de alguien más entra muy en juego, haciendo posible que las virtudes de uno puedan con las limitaciones de otro.
Así se consigue que, juntos, no sea uno más uno, … sino que es mucho más.
Todo peregrino sabe que la senda estrecha es el mejor camino. Por el sendero, y no por la carretera. Por la naturaleza, no por lo artificial. Prestando atención a tu propio caminar y a tus propios amigos, y no a cosas innecesarias. Es la senda estrecha la que favorece la mejor espontaneidad, y los mejores momentos humanos.
Pero, … hay que encontrar la senda.
Bien reconocemos, visualmente, cuándo hay una luz durante la noche. Y bien nos sirve para orientarnos, y saber dónde estamos, o hacia dónde ir.
Pero visualmente es muy fácil. ¿Y nosotros mismos? La transparencia y honestidad siempre nos son de enorme ayuda, puesto que esa limpieza siempre permite distinguir más luz. Y para llegar a esta transparencia u honestidad siempre es necesaria una búsqueda fiel de la verdad. No tan sólo cuando sea fácil y evidente, sino especialmente cuando sea difícil y suponga un esfuerzo. Y es este esfuerzo, o sufrimiento como diría Gandhi (y tantos otros), el que permite un mayor avance humano.
Al fin y al cabo, … la oscuridad no es nada más que la ausencia de luz. En todos los sentidos.
¿Quién no quisiera poder continuar en otra vida, después de esta? Ya se ha dicho de ello, que para ser el primero ahí, hay que ser antes el último aquí, en esta vida, y servir a los demás con la mayor humildad y sencillez.
Benditas las dos, la humildad y la sencillez, que llegan a todas partes.
“Alégrense los que construyen la Verdad, los que soñaron un mundo al revés …” (Luis Guitarra)
Es el recuerdo, ese recuerdo de algún bello momento vivido, que aparece en nuestra mente de forma espontánea, cuando necesitamos ese respiro, ese aire, ese momento.
… ese recuerdo …
Son estos recuerdos los que más definen en nuestra propia memoria quiénes somos.
Siempre en la humanidad, desde que tenemos consciencia, necesitamos preguntarnos acerca de nosotros mismos, acerca de nuestros orígenes, y por la vida. Hay una sed sin fin por la Sabiduría, por el conocimiento. Por comprender por qué estamos aquí y cómo es la Vida.
Esta es la entrada a la Universidad de Salamanca.
Me pregunto cómo y por qué has llegado aquí. A esta fotografía. ¿Quizá por una pequeña sensación de algo desconocido? ¿Queriendo saber más? Como ¿qué es?.
Se dice que la curiosidad mató al gato. Yo digo que le salvó :-)
Quizá algunas cosas no cambien nunca. Algunas, como nuestra admiración por la naturaleza, y el compararnos con ella, ya sean elementos vegetales o animales. Simbología. ¿Tradiciones? ¿Mente humana? ¿No deberíamos compararnos tan sólo con nosotros mismos?
Aún sigue clavado. Aún hay injusticias. Aún hay dictadores. Aún no se respetan los derechos humanos. Aún hay falta de racionalidad. Aún hay una grandísima falta de amor. Aún hay ataques a su legado. Aún hay tanto que aprender. Aún no se ha entendido su mensaje.
Llega el atardecer, y el agradable paseo se convierte en esplendor de colores, como regalo final de un buen día. La calidez de colores, esa que no somos capaces de obviar, la de la puesta de sol, nos da esa misma calidez al alma. Una tranquilidad reflejada en el Ebro, y culminada por El Pilar de Zaragoza.
Lisboa, ciudad de "saudades", de calor humano, de melancolías, … de romanticismo. Dicen que es una de las ciudades más románticas. No sé si será cierto, pero sí sé que hay un gran romanticismo en el aire,
… a quienes lo busquéis: disfrutadlo.
"La fábrica", así llaman los italianos al Duomo de Milán. Fábrica, por todas las restauraciones que va necesitando, con el paso del tiempo. Y el resultado es que sigue siendo una gran referencia. Y nosotros, ¿no avanzaríamos más con continuas "restauraciones" interiores?
Es cuando lo que nos gusta está al alcance de la mano cuando la tentación aparece, para hacer realidad nuestros sueños. Y es una meta: nuestros sueños. Pero, también son nuestros momentos más débiles, cuando somos menos conscientes de la realidad, de nuestras limitaciones. Excederlas nos lleva a una crisis. Temerlas, a estancarnos. Los sueños tan sólo llegan teniendo una alta consciencia de nuestra realidad..
hmmm, … aún así, ¿no probarías esta moto? ;-)
En estos días de calor, es muy normal pensar en sed, en remojar nuestra reseca boca, sentir ese agua fresca que es símbolo de vida ….
… pero, si somos cuerpo, mente y alma, … ¿no tendríamos que dar de beber a las tres?.
Quiero añadir que hoy ha fallecido Vicente Ferrer. Ha sido precisamente un hombre que ha dado mucha más "agua" a su alma, que a mente o cuerpo. Y por ello se le conocerá. Por los frutos de su alma.
Aquí dentro, he estado pocas veces. Aún. Aquí dentro, pese al ruido de visitantes y devotos, hay a la vez un silencio cuyo sonido es más fuerte que cualquiera de esos ruidos. Como en el Pilar, de Zaragoza, así nosotros también, en nuestro interior. ¿Qué buscas? ¿El silencio, o el ruido?