No puedo evitar pensar en la esperanza. Sin duda se trata de un deseo de luz, o de búsqueda de luz. Y, … precisamente luz, por necesitarla. Especialmente en tiempos de oscuridad, por el motivo que sea. ¿Necesitamos la oscuridad, para que aparezca la esperanza y búsqueda de luz? ¿Será esta la razón por la que existe el sufrimiento? O, … ¿no habrá otras fuentes para la esperanza? Seguro que se te ocurren unas pocas. ¿A que sí?
Bien reconocemos, visualmente, cuándo hay una luz durante la noche. Y bien nos sirve para orientarnos, y saber dónde estamos, o hacia dónde ir.
Pero visualmente es muy fácil. ¿Y nosotros mismos? La transparencia y honestidad siempre nos son de enorme ayuda, puesto que esa limpieza siempre permite distinguir más luz. Y para llegar a esta transparencia u honestidad siempre es necesaria una búsqueda fiel de la verdad. No tan sólo cuando sea fácil y evidente, sino especialmente cuando sea difícil y suponga un esfuerzo. Y es este esfuerzo, o sufrimiento como diría Gandhi (y tantos otros), el que permite un mayor avance humano.
Al fin y al cabo, … la oscuridad no es nada más que la ausencia de luz. En todos los sentidos.
Se dice que los dragones chinos representan las fuerzas primitivas de la naturaleza y del universo, siendo criaturas de gran sabiduría. Este dragón concreto está con una luz, como para compartiar esta sabiduría. Pero, … así es como somos todos: portadores de sabiduría. Nuestra propia sabiduría, para compartir y aprender. Todos somos maestros. Todos podemos dar una excelente lección. De todos podemos aprender otra. Sólo, no te olvides de la lámpara, … y de tu mente abierta.
Como cada mañana, cuando sale el sol, los girasoles se preparan para seguir su luz, su fuerza y la fuente de su vida, brillando y siguiendo su referencia.
¿Cuál es la tuya? ¿Cuál es la referencia que sigues?
La oscuridad es tan sólo la ausencia de luz, en todos los sentidos. Y siempre se puede encontrar esa sonrisa que nos lleve por encima de cualquier oscuridad.
Es cuando sentimos esa oscuridad a nuestro alrededor, esa falta de luz. Es entonces, cuando necesitamos esa calor, cuando vamos, sin saber bien dónde está todo, palpando con nuestras manos ciegas hasta que encontramos la ventana. Y al abrir, hay un momento especial cuando por fin entra la luz, … junto con ese calor,