Dice la sabiduría popular que si nos acercamos demasiado a un árbol, dejamos de ver la belleza del bosque. Pero no sólo dejar de ver belleza, sino que podemos terminar por ignorarlo. A la vez, si sólo observamos el bosque, no llegaremos a apreciar los detalles, también preciosos, de un árbol, o de otro, o de tantos otros. El reto está en combinar las dos cosas: el detalle y la visión global. La humanidad puede y podrá caminar junta, pero sin perder la identidad de cada uno de esos “árboles”, o pueblos, o personas. Equilibrio. Consciencia global.
Ven, déjate las prisas, sentémonos un rato. Ven, olvida el correr del mundo, saboreemos el instante. Ven, deja la racionalidad, abraza el sabor de una conversación relajada. Ven, deja tus preocupaciones al viento, rebrota de ti mismo. Ven, dejemos lugar a lo humano, … se tú mismo de nuevo.
Todo peregrino sabe que la senda estrecha es el mejor camino. Por el sendero, y no por la carretera. Por la naturaleza, no por lo artificial. Prestando atención a tu propio caminar y a tus propios amigos, y no a cosas innecesarias. Es la senda estrecha la que favorece la mejor espontaneidad, y los mejores momentos humanos.
Pero, … hay que encontrar la senda.
Siempre en la humanidad, desde que tenemos consciencia, necesitamos preguntarnos acerca de nosotros mismos, acerca de nuestros orígenes, y por la vida. Hay una sed sin fin por la Sabiduría, por el conocimiento. Por comprender por qué estamos aquí y cómo es la Vida.
Esta es la entrada a la Universidad de Salamanca.
Aún sigue clavado. Aún hay injusticias. Aún hay dictadores. Aún no se respetan los derechos humanos. Aún hay falta de racionalidad. Aún hay una grandísima falta de amor. Aún hay ataques a su legado. Aún hay tanto que aprender. Aún no se ha entendido su mensaje.
En estos días de calor, es muy normal pensar en sed, en remojar nuestra reseca boca, sentir ese agua fresca que es símbolo de vida ….
… pero, si somos cuerpo, mente y alma, … ¿no tendríamos que dar de beber a las tres?.
Quiero añadir que hoy ha fallecido Vicente Ferrer. Ha sido precisamente un hombre que ha dado mucha más "agua" a su alma, que a mente o cuerpo. Y por ello se le conocerá. Por los frutos de su alma.
El hecho de volar ha sido siempre un reto para la humanidad. Pero, … no es tanto volar, sino el romper nuestras limitaciones naturales, así como mejorarnos a nosotros mismos. Incluso siguiendo nuestra alma. Incluso con el resto de la humanidad. Nuestra libertad está en la búsqueda de nuestro Ser, individual y colectivo.