Ven, déjate las prisas, sentémonos un rato. Ven, olvida el correr del mundo, saboreemos el instante. Ven, deja la racionalidad, abraza el sabor de una conversación relajada. Ven, deja tus preocupaciones al viento, rebrota de ti mismo. Ven, dejemos lugar a lo humano, … se tú mismo de nuevo.
Somos distintos, y esa es una bendición. Vemos las cosas bajo un punto de vista distinto, y esto nos enriquece. Pero también vemos la realidad de forma distinta. ¿No será necesario abandonarnos, dejar atrás nuestro ego, para encontrar la Verdad?
A veces no hay más remedio que ser ordenado para poder hace las cosas. Lo bonito es que salga belleza de ese orden. Son dos cosas que no tienen por qué ser opuestas.