Muchas veces, más de las que nos damos cuenta, seguimos a la propia naturaleza. Como en el subir, el buscar el más arriba. También hay más simetrías aquí de las que aparentan: las dos son por la Vida.
¿Quién no quisiera poder continuar en otra vida, después de esta? Ya se ha dicho de ello, que para ser el primero ahí, hay que ser antes el último aquí, en esta vida, y servir a los demás con la mayor humildad y sencillez.
Benditas las dos, la humildad y la sencillez, que llegan a todas partes.
“Alégrense los que construyen la Verdad, los que soñaron un mundo al revés …” (Luis Guitarra)
¿Qué fue primero? ¿Las puestas de sol? ¿O la calidez?
Siempre en estos momentos, con los colores rojizos del día, terminando como un momento de otoño, cuando la calidez de gente especial viene a la mente. Y al alma.
Un excelente símbolo de paz es siempre un sistema de defensa que perdió su sentido. Como estas murallas de Pamplona. Ahora como monumento, tan sólo verían a sus ciudadanos, y a peregrinos que pasan caminando con calma por ellas.
Se dice que la estrella de la mañana es esa última en brillar arriba en el cielo. Siempre es bonito verla cuando llega el nuevo día. Otros brillos siguen como el primer canto del pájaro. Pero la mejor estrella de la mañana es esa sonrisa que se envía en el amanecer.
Aquí en Madrid, el verano puede ser bastante caluroso. Al menos, una de las buenas cosas, son los colores que podemos ver en el cielo. Normalmente no es gris. El azul y el rojo, son pueden ser bastante intensos. ¡Aún se disfruta más, si es con buena compañía!