Muchas veces, más de las que nos damos cuenta, seguimos a la propia naturaleza. Como en el subir, el buscar el más arriba. También hay más simetrías aquí de las que aparentan: las dos son por la Vida.
Navegando vamos, … no sólo en barca, y no sólo por el mar. Remando contra lo que nos frena, … las olas, las mareas, o incluso el simple avanzar. Y no sólo por el agua. Navegando seguimos, hacia el mar ….
… ¿qué buscas, marinero, cuando llegas al silencio del mar?
Es cuando sentimos esa oscuridad a nuestro alrededor, esa falta de luz. Es entonces, cuando necesitamos esa calor, cuando vamos, sin saber bien dónde está todo, palpando con nuestras manos ciegas hasta que encontramos la ventana. Y al abrir, hay un momento especial cuando por fin entra la luz, … junto con ese calor,
Un excelente símbolo de paz es siempre un sistema de defensa que perdió su sentido. Como estas murallas de Pamplona. Ahora como monumento, tan sólo verían a sus ciudadanos, y a peregrinos que pasan caminando con calma por ellas.
Es muy normal encontrarnos en buenos momentos, … o en malos. Pero no es más que como estas ondas en un lago. Aún con viento, siempre hay una media, o estabilidad: nosotros mismos.
La suavidad, … ¿es realmente suave? ¿De verdad? Me pregunto cuántas veces hubo cosas y situaciones duras que no me afectaron, sólo porque aparentemente llegaron con fuerza. Y me pregunto también, cuántas cosas suaves tuvieron un impacto en mi, al dejarlas pasar. No …, para mi, la suavidad puede tener mucha fuerza.
Después de andar en la nieve durante unas horas con niebla, la naturaleza pareció querer despedirse de mi con este “hasta la próxima”. Me encantó esta vista de la luna. Vivimos en un planeta precioso, que nunca deja de sorprendernos.