Order made art / Orden hecho arte
22 de octubre de 2008A veces no hay más remedio que ser ordenado para poder hace las cosas. Lo bonito es que salga belleza de ese orden. Son dos cosas que no tienen por qué ser opuestas.
A veces no hay más remedio que ser ordenado para poder hace las cosas. Lo bonito es que salga belleza de ese orden. Son dos cosas que no tienen por qué ser opuestas.
Aquellos fueron días de calma, en los que disfruté conociendo y hablando con gente de Lisboa. No sé cuántas veces pasé por la misma plaza, … pues me daba esa sensación de calma, y de me lancolía. Echo de menos Lisboa.
Una peregrinación siempre tiene un mensaje especial para nuestra alma. Distinto para cada uno. Siempre algo que no se olvidará. Tus pasos parecen entrar en un cuento, en un bonito cuento que sólo tú puedes descubrir. Es tuyo. Como tu propia vida.
Siempre hay una emoción especial al abrir las alas al viento.
Lisboa no es una ciudad ruidosa. Pero, podría dar esa impresión cuando uno entra en este sitio, estas ruinas del Convento do Carmo. De repente se crea el silencio. Lo único que se llega a oir es uno o dos pájaros volando alrededor. Todo lo demás desaparece. Y este silencio traspasa al interior al caminar por su nave.
Aún en ruinas, uno sale de aquí con paz.
¿Qué buscamos, cuando pedimos un simple café? Para unos, el sabor. Para otros, lo necesitan para correr más y más rápido. Para otros, es un puro placer. Aún para otros, es ese agradable aumento de consciencia. Y también, … esa bonita compañía. Esa, llamada amistad.
El fado es un género musical. típico de Portugal, y más de Lisboa. Canta acerca del destino, acerca del fatalismo en la vida, acerca de echar de menos el hogar. Pero también acerca de la vida, y lo bonita que puede ser. Pronto vi que el fado no es sólo música, sino parte de cada portugués. Es parte de su alma. Y así son sus sonrisas.