Turistas, viajeros, gente ocasional, gentes del lugar, y gentes de tantas otras partes, … esta plaza es en todo momento un conglomerado lleno de vida, reflejo y símbolo de la ciudad que es Madrid. Basta pasear y observar en esta plaza, para obtener un atisbo del alma de la ciudad.
Al fin y al cabo, eso es lo más bonito de viajar a cualquier sitio: aprender y ver lo que es único y distinto. Especialmente aprender, y llevárnoslo dentro, en nuestra propia alma.
Ven, déjate las prisas, sentémonos un rato. Ven, olvida el correr del mundo, saboreemos el instante. Ven, deja la racionalidad, abraza el sabor de una conversación relajada. Ven, deja tus preocupaciones al viento, rebrota de ti mismo. Ven, dejemos lugar a lo humano, … se tú mismo de nuevo.
Luces, … sirven normalmente para guiarnos en la oscuridad. Aunque puede suceder que cieguen, por su belleza, sus colores o intensidad. Siempre es una alegría encontrar a quien no se deja cegar, puesto que termina siendo alguien en quien se puede confiar.
Igual pasa con otras muchas cosas en la vida. Como el dinero.
Muchas veces, más de las que nos damos cuenta, seguimos a la propia naturaleza. Como en el subir, el buscar el más arriba. También hay más simetrías aquí de las que aparentan: las dos son por la Vida.
¿Quién no quisiera poder continuar en otra vida, después de esta? Ya se ha dicho de ello, que para ser el primero ahí, hay que ser antes el último aquí, en esta vida, y servir a los demás con la mayor humildad y sencillez.
Benditas las dos, la humildad y la sencillez, que llegan a todas partes.
“Alégrense los que construyen la Verdad, los que soñaron un mundo al revés …” (Luis Guitarra)
Siempre en la humanidad, desde que tenemos consciencia, necesitamos preguntarnos acerca de nosotros mismos, acerca de nuestros orígenes, y por la vida. Hay una sed sin fin por la Sabiduría, por el conocimiento. Por comprender por qué estamos aquí y cómo es la Vida.
Esta es la entrada a la Universidad de Salamanca.
Huellas. No se trata de las físicas, sino de esas otras. Las que la gente nos deja cuando se sabe de una profunda sencillez, … y de amistad. ¡Cabe tanto en la sencillez! Esas huellas, esos momentos, los llevamos impresos bien dentro, en nuestro tan llamado “Libro de la Vida”. Se quedan para siempre. A Ana, a Luisa.
Me parece que no existe tal cosa como un mal sitio para enamorarse, pero siempre hay lugares especiales que permanecen fácilmente en la memoria, debido a su encanto especial. Como Sevilla.
A Ana.
Me pregunto cómo y por qué has llegado aquí. A esta fotografía. ¿Quizá por una pequeña sensación de algo desconocido? ¿Queriendo saber más? Como ¿qué es?.
Se dice que la curiosidad mató al gato. Yo digo que le salvó :-)
Quizá algunas cosas no cambien nunca. Algunas, como nuestra admiración por la naturaleza, y el compararnos con ella, ya sean elementos vegetales o animales. Simbología. ¿Tradiciones? ¿Mente humana? ¿No deberíamos compararnos tan sólo con nosotros mismos?
Llega el atardecer, y el agradable paseo se convierte en esplendor de colores, como regalo final de un buen día. La calidez de colores, esa que no somos capaces de obviar, la de la puesta de sol, nos da esa misma calidez al alma. Una tranquilidad reflejada en el Ebro, y culminada por El Pilar de Zaragoza.
Aquí dentro, he estado pocas veces. Aún. Aquí dentro, pese al ruido de visitantes y devotos, hay a la vez un silencio cuyo sonido es más fuerte que cualquiera de esos ruidos. Como en el Pilar, de Zaragoza, así nosotros también, en nuestro interior. ¿Qué buscas? ¿El silencio, o el ruido?
Vas caminando, y dejas una calle detrás, … y otra. Y sientes una fresca brisa en tu cara. Oyes risas cerca de ti, y ves mucha más gente también caminando por las calles, disfrutando del día, y de la compañía que llevan. Ciudades …, se dice que son fuente de bullicio, y de prisas y ruido. Pero hay mucho más..
¿Mentes abiertas? ¿Amistad? Quizá "solamente", … el disfrutar de la consciencia de que estamos vivos.
No sólo hay quienes tienen una desbordante imaginación, sino que además saben plasmarla en la realidad misma, como hizo Gaudí. Imaginación y realidad, … ¿acaso no tienen que ver con los sueños profundos del alma, y el podrerlos alcanzar?
A veces no hay más remedio que ser ordenado para poder hace las cosas. Lo bonito es que salga belleza de ese orden. Son dos cosas que no tienen por qué ser opuestas.
¿Y qué es la esperanza? Todos deseamos que las cosas mejoren para tantos, siendo a veces tan diferentes. ¿Puede ser, quiza, el deseo de llenar nuestras imperfeccioens con nuestras mejores cosas? En la esperanza está el encontrar esta Paz. Esta Paz concreta que nos pueda llevar a nuestra libertad.
No sólo la esperanza es lo último que se pierde, … nunca se debe perder.
Siempre hay una sensación de “estar perdido” cuando se llega a una ciudad nueva. Creo que es bonito, ya que permite descubrir cada calle y cada esquina. Pero es aún mejor cuando hay alguien que te puede indicar las direcciones correctas.
Tan sólo es una puerta verde. Pero siempre es un color bonito para ver en cualquier momento. Dejando el hogar, o volviendo a él. Hay tantas pequeñas cosas que podemos hacer para tener una vida más fácil y sencilla …
Un excelente símbolo de paz es siempre un sistema de defensa que perdió su sentido. Como estas murallas de Pamplona. Ahora como monumento, tan sólo verían a sus ciudadanos, y a peregrinos que pasan caminando con calma por ellas.