Es el recuerdo, ese recuerdo de algún bello momento vivido, que aparece en nuestra mente de forma espontánea, cuando necesitamos ese respiro, ese aire, ese momento.
… ese recuerdo …
Son estos recuerdos los que más definen en nuestra propia memoria quiénes somos.
Tantos momentos en la vida, … en los que tenemos decisiones difíciles. Tantos momentos de soledad. Estas decisiones nos definen a nosotros y a nuestra vida. Y después, después de la tormenta, cuando todo vuelve a la calma, … miramos, y somos nosotros que permanecemos. Somos nosotros que hemos dado otro paso más. Hacia nuestra alma.
Dedicado a todas aquellas personas que estén en un momento así.
Caminando en la vida, siempre hacia adelante, o a pie hacia la puesta de sol en peregrinación. A veces necesitamos mirar alrededor para darnos cuenta de ciertos regalos que se nos dan. Como un amanecer, mirando atrás. Como las bellas siluetas que pasamos con nuestro paso. Como esa bonita paz y silencio que nos anima a seguir adelante.
Era el comienzo. Y como en todos los comienzos, sentí una gran curiosidad, así como nervios, una emoción especial que no me podía tener quieto. ¡Incluso quería correr! Correr, e intentar recibir tanto como fuera posible en cada segundo. Como en todo comienzo, había una gran intensidad.
Miré atrás, a mi lugar de comienzo,
… y la naturaleza sonrió.
El horizonte está lleno de sorpresas. Lo ves bonito y quieres llegar allí. Y llegas y desde ahí ves otro horizonte precioso, hasta incluso queriendo llegar a la luna …
Cuando llegues a la cumbre, sigue subiendo (proverbio Zen)
Después de andar en la nieve durante unas horas con niebla, la naturaleza pareció querer despedirse de mi con este “hasta la próxima”. Me encantó esta vista de la luna. Vivimos en un planeta precioso, que nunca deja de sorprendernos.