Es fácil, que en una peregrinación haya tantas similitudes con la vida misma. Se va, paso a paso, caminando, coincidiendo con gente que entra en tu camino, gente que sale, gente que deja profundos recuerdos, vivencias de todo tipo, día tras día. Aparecen también ampollas y dificultades para andar, así como la lucha por seguir, por permanecer en el camino. Y la alegría y gratitud de seguir en él. Siempre hay algo que va tirando del peregrino, y que hace que se siga adelante, caminando hacia la meta, la plenitud. Igual en la vida misma.
Siempre en la humanidad, desde que tenemos consciencia, necesitamos preguntarnos acerca de nosotros mismos, acerca de nuestros orígenes, y por la vida. Hay una sed sin fin por la Sabiduría, por el conocimiento. Por comprender por qué estamos aquí y cómo es la Vida.
Esta es la entrada a la Universidad de Salamanca.
Llega el atardecer, y el agradable paseo se convierte en esplendor de colores, como regalo final de un buen día. La calidez de colores, esa que no somos capaces de obviar, la de la puesta de sol, nos da esa misma calidez al alma. Una tranquilidad reflejada en el Ebro, y culminada por El Pilar de Zaragoza.
"La fábrica", así llaman los italianos al Duomo de Milán. Fábrica, por todas las restauraciones que va necesitando, con el paso del tiempo. Y el resultado es que sigue siendo una gran referencia. Y nosotros, ¿no avanzaríamos más con continuas "restauraciones" interiores?
Es cuando lo que nos gusta está al alcance de la mano cuando la tentación aparece, para hacer realidad nuestros sueños. Y es una meta: nuestros sueños. Pero, también son nuestros momentos más débiles, cuando somos menos conscientes de la realidad, de nuestras limitaciones. Excederlas nos lleva a una crisis. Temerlas, a estancarnos. Los sueños tan sólo llegan teniendo una alta consciencia de nuestra realidad..
hmmm, … aún así, ¿no probarías esta moto? ;-)
En estos días de calor, es muy normal pensar en sed, en remojar nuestra reseca boca, sentir ese agua fresca que es símbolo de vida ….
… pero, si somos cuerpo, mente y alma, … ¿no tendríamos que dar de beber a las tres?.
Quiero añadir que hoy ha fallecido Vicente Ferrer. Ha sido precisamente un hombre que ha dado mucha más "agua" a su alma, que a mente o cuerpo. Y por ello se le conocerá. Por los frutos de su alma.
Aquí dentro, he estado pocas veces. Aún. Aquí dentro, pese al ruido de visitantes y devotos, hay a la vez un silencio cuyo sonido es más fuerte que cualquiera de esos ruidos. Como en el Pilar, de Zaragoza, así nosotros también, en nuestro interior. ¿Qué buscas? ¿El silencio, o el ruido?
Se dice que no hay nada más pacífico que ver un niño durmiendo. Es incluso habitual, ver a la gente sonreir cuando están viendo su sueño. ¿Inocencia? ¿fragilidad? ¿simplicidad? Son los niños, quienes más viven el presente. Sin preocupaciones por el futuro. Sin cargas por el pasado. Simplemente el presente. Quizá es por esto por lo que duermen tan profundamente.
Aquellos fueron días de calma, en los que disfruté conociendo y hablando con gente de Lisboa. No sé cuántas veces pasé por la misma plaza, … pues me daba esa sensación de calma, y de me lancolía. Echo de menos Lisboa.
¿Y qué es la esperanza? Todos deseamos que las cosas mejoren para tantos, siendo a veces tan diferentes. ¿Puede ser, quiza, el deseo de llenar nuestras imperfeccioens con nuestras mejores cosas? En la esperanza está el encontrar esta Paz. Esta Paz concreta que nos pueda llevar a nuestra libertad.
No sólo la esperanza es lo último que se pierde, … nunca se debe perder.
Siempre, los peregrinos han despertado toda clase de sentimientos en la gente. ¿Curiosidad? ¿recuerdos? ¿desconfianza, quizá? ¿respeto? ¿admiración? No es fácil entender por qué alguien caminaría estas grandes distancias, día tras día, durante el tiempo que sea necesario.
… cada peregrino lo sabe. Cada uno tiene sus motivos.
Fue cuando llegué a Sintra, que pronto perdí mi camino en el pueblo. Decidí seguir unas estrechas escaleras, que parecían llevarme en la dirección correcta, … sin final. Y en un pequeño espacio abierto apareció esta iglesia, desprendiendo silencio y paz de sus piedras, y su especial enclave. Miré alrededor, y noté que este silencio parecía cubrir todo este acogedor lugar.
Esto fue el comienzo de un día inolvidable, lleno de momentos especiales, … sólo comparables a una peregrinación.
Como en casi toda la naturaleza, … verde. Verde es la esperanza, como verde es la vida. Siempre cambio, cuando estos colore me rodean. Simplemente, porque es vida lo que siento.
Caminar en la vida, sentimientos compartidos, risas prolongadas, sonrisas llenas de ayuda, amor, amistad, amore en la amistad … Tantas cosas se pueden condensar en una vida! … y en unos pocos momentos. Y el sabor, no sólo de un buen café, sino de gente especial,
Cada paso que damos, cada latido de corazón, … todos buscamos algo, todos queremos algo. Yendo a través de un camino sin retorno, llamado “tiempo” en la vida, o “Camino” en una peregrinación. Un peregrino nunca volvería sobre sus pasos, como en la vida no podemos volver en el tiempo. Con nuestros errores, nuestros aciertos. Con nuestras limitaciones, y capacidades. Siempre en busca. En busca de algo,
Un excelente símbolo de paz es siempre un sistema de defensa que perdió su sentido. Como estas murallas de Pamplona. Ahora como monumento, tan sólo verían a sus ciudadanos, y a peregrinos que pasan caminando con calma por ellas.
Cada paso puede probar a cualquiera, especialmente cuando hay dolor en cada movimiento. Y el dolor pone a prueba la paciencia. Y la constancia. Aparece una sutil pero gran fuerza de voluntad. Y pronto uno descubre que no es el dolor, pero estas virtudes humanas, que dan el coraje para continuar caminando.
El corazón supera las limitaciones físicas. Pero, … ¿qué llena el corazón?
A menudo se dice que cada uno sigue su propia dirección. Pero caminando, uno encuentra que otros son como tú mismo. Parecidos problemas, parecidas limitaciones, parecidas cosas que cargamos, parecidos deseos.
Era el comienzo. Y como en todos los comienzos, sentí una gran curiosidad, así como nervios, una emoción especial que no me podía tener quieto. ¡Incluso quería correr! Correr, e intentar recibir tanto como fuera posible en cada segundo. Como en todo comienzo, había una gran intensidad.
Miré atrás, a mi lugar de comienzo,
… y la naturaleza sonrió.
Ha sido un mes caminando, día tras día. Fueron unos 750 – 800 km, paso tras paso. Gente estupenda sin fin han compartido el Camino conmigo (es un gran honor para mi). Incluso algún problema físico que pudo hacer que abandonara. Con tantos pensamientos,
… y, después de todo esto, un día, ve uno que sólo quedan unos metros por delante. Para terminar, para dar gracias. ¡¡¡Sólo unos metros!!! Hay una emoción especial que llega, y que no se puede describir,
Nuestros pies. Nuestro transporte. Es lo que nos lleva a cualquier sitio, y más aún en una peregrinación. Al menos en un sentido físico. Antes o después uno descubre distintos transportes. No los físicos, sino que es el alma quien realmente viaja. Los pies necesitan descanso, pero nuestra alma sigue caminando.