Lisboa, ciudad de "saudades", de calor humano, de melancolías, … de romanticismo. Dicen que es una de las ciudades más románticas. No sé si será cierto, pero sí sé que hay un gran romanticismo en el aire,
… a quienes lo busquéis: disfrutadlo.
"La fábrica", así llaman los italianos al Duomo de Milán. Fábrica, por todas las restauraciones que va necesitando, con el paso del tiempo. Y el resultado es que sigue siendo una gran referencia. Y nosotros, ¿no avanzaríamos más con continuas "restauraciones" interiores?
Es cuando lo que nos gusta está al alcance de la mano cuando la tentación aparece, para hacer realidad nuestros sueños. Y es una meta: nuestros sueños. Pero, también son nuestros momentos más débiles, cuando somos menos conscientes de la realidad, de nuestras limitaciones. Excederlas nos lleva a una crisis. Temerlas, a estancarnos. Los sueños tan sólo llegan teniendo una alta consciencia de nuestra realidad..
hmmm, … aún así, ¿no probarías esta moto? ;-)